15 de diciembre de 2012 10:30 AM
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En diciembre y en enero habrá lluvias abundantes en la región pampeana

Varios factores intervienen para que llueva tanto en el segundo semestre de 2012 en la región pampeana. María de los Milagros Skansi, jefa del departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, recordó que la primavera es una estación lluviosa, pero este año también se agregó inicialmente la influencia de El Niño y el efecto de […]

Varios factores intervienen para que llueva tanto en el segundo semestre de 2012 en la región pampeana. María de los Milagros Skansi, jefa del departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, recordó que la primavera es una estación lluviosa, pero este año también se agregó inicialmente la influencia de El Niño y el efecto de otros fenómenos.

“En agosto se pudo constatar un aumento de la temperatura del océano Pacífico, una característica propia del evento El Niño, que genera lluvias por encima de lo normal en la región pampeana. Además, la atmósfera mostraba cambios que la diferenciaban de La Niña anterior”, señaló Skansi.

Ese calentamiento de las aguas a inicios de primavera luego no se mantuvo, pero continuaron las lluvias en octubre, noviembre y diciembre. Según la especialista, en ese comportamiento también influyó la Oscilación Antártica, que tiene efectos sobre la circulación de la atmósfera, y otras oscilaciones intraestacionales, como la de Madden Julian, que genera un ciclo de lluvias de 30-60 días, sobre todo en los territorios cercanos los océanos Pacífico e Índico. Esta oscilación es un fenómeno global, más corto que El Niño o La Niña, que genera lluvias intensas alternadas con períodos más secos.

El consultor José Luis Aiello coincidió en que estamos ante la presencia de un Niño débil o en una situación de neutralidad. También concordó en que las lluvias de noviembre y diciembre fueron producto de que hubo buena frecuencia de frentes -uno cada cuatro o cinco días- que encontraron buena disponibilidad de humedad y provocaron lluvias.

Eduardo Sierra, profesor de la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, entiende que muchos encharcamientos e inundaciones primaverales fueron consecuencia de la forma en que llovió, más que de los milímetros totales. “Hubo muchas tormentas localizadas severas, que descargaron mucha agua en poco tiempo, que no alcanzó a infiltrarse en el suelo y se fue a los bajos o se «endicó» al tener que pasar por puentes angostos o no tener una salida natural”, apuntó.

Pronóstico estival

Skansi espera lluvias normales o por encima de lo normal para los meses estivales en el sur de Córdoba, sur de Santa Fe, norte de La Pampa, Buenos Aires, San Luis y en Entre Ríos.

Fundamenta esa afirmación en la gran cantidad de espejos de agua que existen actualmente en la región pampeana, que son fuente de humedad adicional y que retroalimentan el ciclo de lluvias.

Por otro lado, los modelos estadísticos también predicen ese comportamiento general para la región pampeana, que puede tener, no obstante, algunos desvíos en enero, un mes de difícil predictibilidad y lluvias muy variables en términos espaciales.

Por el contrario, Skansi aguarda lluvias por debajo de lo normal para Misiones y Corrientes, fenómeno asociado a anomalías en la temperatura del océano Atlántico.

Aiello prevé lluvias cercanas al promedio histórico para el verano en la región pampeana, con mucha volatilidad y posibilidad de tormentas fuertes.

Para la semana próxima, Sierra adelanta una lluvia importante para el área agrícola pampeana y para el NOA. Luego bajará la temperatura y sobrevendrá tiempo más seco. Las lluvias se desplazarán hacia el norte de la Mesopotamia, Chaco y el NOA. Más adelante, para enero, Sierra prevé tiempo tormentoso en la región pampeana. Frente a ese potencial escenario, recomienda prudencia en los planteos productivos.

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