10 de noviembre de 2009 11:57 AM
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Científicos tratan de caracterizar tres nuevas especies de gusanos parásitos en rumiantes salvajes

El género Dictyocaulus puede ser un importante agente patógeno en el tracto respiratorio tanto de rumiantes domésticos como salvajes. En España, se han reportados casos de Dictyocaulus viviparus en animales de granja y hay informes recientes de casos de otras especies en salvajes, como el corzo, por ejemplo.

Los avances en caracterización molecular experimentados en los últimos años ha permitido que otros grupos, a pesar de que existe un alto grado de similitud entre especies del género Dictyocaulus, hayan identificado una especie distinta en corzo. Los científicos de la Universidad de León recogieron muestras de las vías respiratorias de 37 corzos (Capreolus capreolus), 31 rebecos (Rupicabra rupicabra) y 21 venados rojo (Cervus elaphus) cazados en la provincia de León. A continuación, los científicos realizaron un análisis a través de técnicas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés) y secuenciaron el ADN de las muestras de nematodos. Las secuencias que adquieron de los rumiantes, según el trabajo, publicado en Journal of Parasitology, "ponen de manifiesto las diferencias entre las especias estrechamente relacionadas de Capreolus capreolus y Rupicabra rupicabra". "Queremos ahondar en la investigación, caracterizar, identificar y, si procede, nombrar taxonómicamente estas nuevas especies, pero aún queda tiempo para conocer resultados definitivos", comentó a DiCYT una de las componentes del grupo de investigación, María del Rosario Hidalgo. Los científicos prevén comenzar nuevos trabajos en esta línea de investigación próximamente.  Infección que puede causar la muerte: La infección por parte de estos tipos de gusanos, se produce en su etapa adulta y se localiza en la traquea, los bronquios y los bronquiolos. Allí, las hembras ponen los huevos, se produce la eclosión de los mismos y tienen. En el aparato digestivo, finaliza la eclosión de los huevos y las larvas son eliminadas por las heces. La fase externa se desarrolla en siete días en condiciones adecuadas, pero puede prolongarse a varias semanas. Las larvas, de tipo estrongiliforme, se desplazan de los excrementos a la hierba. Esta hierva es ingerida de nuevo por estos rumiantes u cuando llega al intestino delgado, las larvas se liberan de las vainas protectoras y traviesan la mucosa intestinal, pasan a la circulación linfática y alcanzan los ganglios linfáticos. En ellos se mudan y llegan a los pulmones. En los bronquios y bronquiolos estas fases inmaduras se desarrollan sexualmente, por lo que comienza el nuevo ciclo. Según explica Hidalgo, "este nematodo pulmonar impide que el animal respire bien y, si la infección es grande, puede llegar a causar su muerte", por lo que constituye un problema para la salud de los hospedadores. Los científicos creen que las especies que afectan a los rumiantes salvajes "pueden proceder" de las que parasitan a rumiantes domésticos (caprino, ovino y vacuno). Debido a que el hábitat de los animales salvajes es diferente, la especie parásita tiene que adaptarse. Esta razón puede dar lugar a la diferenciación de nuevas especies.  El grupo del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad de León integrado por Ramón Carreño, Natividad Díez Baños y María del Rosario Hidalgo, lleva trabajando en parásitos de animales silvestres desde 1992. No sólo rumiantes son el objeto de sus trabajos científicos: también se han centrado en visones europeos, perdices y especies carnívoras, entre otras. Concretamente en el caso de los visones europeos, de los que quedan unos 500 ejemplares en la Península Ibérica y están en peligro de extinción, los investigadores están identificando qué parásitos les atacan. Fuente: DiCyT

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