9 de marzo de 2010 14:29 PM
Imprimir

Se extiende la plaga que ataca viñedos mendocinos

A diez días de conocerse el primer foco de la plaga denominada "polilla del racimo" en Mendoza, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria) dispuso extender el área de tramperos para verificar la presencia del insecto fuera de la zona inicial, en Cruz de Piedra (Maipú).

Se trata de un anillo externo de otros 5 kilómetros que incluye a los distritos de Perdriel y Chacras de Coria, en Luján.

Con esta decisión, la superficie de "sensibilización de la red de trampeo" (radio donde el riesgo de presencia obliga a colocar más trampas a menos distancia) pasó de 2.500 a unas 5.500 hectáreas. Pero la cobertura total es mucho mayor, ya que Senasa e Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza) decidieron previamente que el monitoreo debía abarcar todo el oasis Noreste.

En principio el organismo nacional tendría en claro la semana próxima los primeros resultados. Sin embargo, Guillermo Cortés, coordinador de la región Cuyo de Senasa, admitió que son variables y que "han habido capturas heterogéneas o manchas en Maipú que se extienden hacia el noreste (Fray Luis Beltrán)".

Oportunamente tanto las autoridades como técnicos habían recalcado que la Lobesia Botrana, nombre científico de la plaga, no afectaría sustancialmente el volumen de uva a cosechar y mucho menos la elaboración de vino, aunque quedó prendida la luz de alerta para la comercialización en fresco, para cuyo tratamiento se dieron algunas pautas.

La intensificación del control implica haber reducido de 5 kilómetros a 1 ó menos el espacio entre trampas para afinar aún más la detección del dañino insecto. Con otras 80 trampas que están "colgándose" por estos días, hasta ahora la cantidad total llega a unas 300, en cuadrículas de 100 hectáreas.

En realidad, la medida es un paso más a partir de las capturas o "caídas" que dejó la primera red. "La primera fue una especie de tanteo, con trampas aisladas. Seguir "colgando" más es lo que se llama "sensibilizar la red", el procedimiento para definir hasta dónde llega la plaga. Estamos avanzando día a día con la prospección de las capturas", explicó Cortés.

El viernes pasado la Dirección Nacional de Protección Vegetal oficializó el procedimiento fitosanitario obligatorio que deben cumplir los productores del oasis delimitado por dos ejes. El eje norte-sur se extiende desde Jocolí hasta Ugarteche a lo largo de la ruta 40, mientras que el oeste- este a lo largo de la ruta 7 llega hasta Santa Rosa y comprende San Martín y Rivadavia, sin ser aún área sensible.

La atención está centrada en Maipú, al punto que los controles prevén avanzar hacia los parrales internos de viviendas en la ciudad. Momentáneamente, el límite al Este es el canal Pescara y al Oeste el Acceso Sur; en tanto que al Norte el área llegaría hasta las cercanías del carril Gómez, y al Sur, con el nuevo anillo añadido de 5 kilómetros, desde Lunlunta la prolonga hacia Perdriel y Chacras.

Por qué cuesta erradicarla

Algunos estudios acerca de la polilla del racimo le asignan un poder de expansión de hasta 200 metros por año lo que, a priori, no parecería demasiado alarmante. El verdadero problema, de acuerdo a los técnicos, es la capacidad de reproducción y transporte que tiene la Lobesia.

Cada insecto equivale a 2 o 3 generaciones por año. Además, es capaz de adaptarse a diferentes medios de transporte; de ahí la prohibición oficial acerca de la circulación de maquinaria y material genético (plantines).

Un factor que la hace más difícil de combatir y erradicar está en su ciclo biológico: pasa el invierno en estado de pupa y así se vuelve muy resistente a los agroquímicos. Aunque llegó vía Chile, es vieja conocida de los vitivinicultores de Italia, Francia y España, que intentan mantenerla a raya cada año. Miguel Ángel Flores .

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *