10 de marzo de 2010 12:48 PM
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La hematuria vesical

La investigación de Marín sobre la hematuria vesical enzoótica bovina permitió determinar la causa de la enfermedad conocida entre los productores como "meada de sanare" o "mal de orina", y el manejo que se debe realizar, y evitar que los productores sigan haciendo tratamientos infructuosos que le insumen mayores pérdidas por los gastos.

Se trata de una enfermedad muy particular producida por un helecho que posee sustancias cancerígenas, y provoca cáncer de vejiga y digestivo, que no tienen cura.

Sucede que el tóxico de la planta es eliminado por el animal mediante la leche principalmente, a los que sumaron datos internacionales que indican que puede acumularse en la carne, y con ello se vincula con el cáncer gástrico en humanos.

La enfermedad está presente en la zona de Yungas y se extiende hacia el norte y sur de Salta, donde se prolonga esa fitogeografía. La incidencia de la enfermedad es muy alta, con zonas variables en la provincia, que va desde el 5% al 25% y deriva indefectiblemente en la muerte del ejemplar.

El helecho que lo produce es parte de la flora nativa, pero es una especie considerada como la quinta maleza del mundo, porque tiene una gran distribución, es sumamente invasiva, de muy difícil control y no tiene tratamiento.
Dijo que lograr que la gente reconozca la causa de la enfermedad "se puede hacer algo", como por ejemplo evitar llevar el ganado donde haya esa planta, cortarla o otra medida agronómica.

No obstante el especialista aclaró que lo que se necesita es "lograr un consenso sobre la etiología de la enfermedad, ya que hasta el momento no tenemos. También está pendiente lograr que los productores y muchos técnicos entiendan cuál es la causa de la enfermedad, porque tienen su propia idea que al no estar concensuada no se avanza sobre el conocimiento ni control de la misma".

Marín hizo saber que en torno a esta enfermedad participó como consultor en Ecuador donde la incidencia de la enfermedad es altísima, llegando al 50% anual en tambos de la zona alta de ese país, que se correspondía con una tasa de cáncer gástrico en las vacas que era muy alto. Allí participaron 250 productores donde todos conocían que ése era el origen de la enfermedad, por lo que se buscaban pautas para avanzar sobre un plan de control, ya que preocupaba la correspondencia con una alta incidencia de cáncer gástrico en humanos.

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