11 de marzo de 2010 15:38 PM
Imprimir

El quebranto es muy grande ya

Le costará al país mucho dinero recuperar el stock ganadero.

Cualquier medida de recuperación de stock, le costará a los argentinos, no solamente el desagradable cambio cultural de comer muy poca carne vacuna buena, sino además, varios miles de millones de dólares no sólo para importar un sustituto: carne vacuna – que será seguramente de inferior calidad entrando en categoría de sustitución – porcina, ovina, aviar, sino, en financiar tanto políticas de retención y adquisición de vientres, como las indispensables para elevar el peso del novillo a faena y la necesaria prohibición de matar terneros, novillitos y vaquillonas, hembras en general (excepto que se considere hacienda de rechazo).Habrá que engordar las vacas de rechazo.Además, a esta nueva política le corresponderá contemplar una importante rentabilidad para el sector, y con ello, recuperar los espacios tomados por la agricultura tan irracional como forzada, de los últimos años, obligando de esta forma a tener en cuenta la perspectiva de la rotación, agricultura – ganadería, que buen favor le haría a nuestro suelo. Estoy hablando de volver en cierta forma al pasado, a las maneras mixtas y pastoriles (quizás es proporciones distintas), por una cuestión de costos y de mercados, porque no es el novillo con gusto a cerdo el que nos hizo famosos mundialmente, sino aquel producido a pasto, considerado más saludable, y que hoy lo producen otros, pero que jamás llegarán a la calidad del criado en nuestras pampas.Habría que sumar al mismo proyecto los descendientes machos de las razas lecheras y sus hembras de rechazo, dándole un carácter especial, ya que hasta hoy fueron los parias del sistema, cuando su carne fue siempre superior en calidad al de las razas índicas, por ejemplo.Es así, que la alternativa carne ayudaría a la lechería a permanecer, porque de lo contrario, y en poco tiempo, ocurriría lo mismo que con los bifes. “No, nunca se van a acabar”, dijeron los ignorantes y los sabios, sin embargo: se acabaron.Este tremendo daño a la producción agropecuaria Argentina, fue un acto criminal, y nuestro pueblo debe comprender, que únicamente cuando se terminen, de una vez y para siempre, estos asaltos al poder republicano por gobiernos corruptos, desde políticas seudo populares o si se quiere: populistas, no vamos a comenzar nunca el recupero de las riquezas de nuestra patria y su justa distribución.Estuvimos hablando de alternativas para la olla nacional. La merluza cuesta $22.- el kilo. Es el pescado más común, siendo igualmente mucho más caro que el mismo peso en bifes de aguja vacuna ($15.-/ Kg.). Lo que la gente no sabe – o no acusó recibo en su tiempo – es sobre las denuncias de las miles de toneladas de esta especie abundante de los mares argentinos, que son arrojadas al agua como desecho de los barcos pescadores de langostinos. Todo sigue igual y la cifra es escandalosa, mostrando un alarmante desprecio por nuestro patrimonio (el mismo ultraje que con la carne vacuna) y por nuestra pobreza, porque con lo que se tira de merluza comerían varios millones e incluso, daría trabajo suficiente para miles de personas desempleadas y mal atendidas desde el clientelismos oficialista.Pero volviendo a las políticas: 1° para la recuperación del stock ganadero; 2° para aumentarlo; 3° para reposicionarlo en el mercado internacional; es menester volver a las tradicionales culturas ganaderas y desde allí, con las experiencias de los últimos años, desarrollar técnicas combinadas en pos de rescatar la racionalidad.Cuando la agricultura despojó de sus tierras a los vacunos, se escuchaba en boca de los formidables decir que éstos debían mudarse a zonas marginales, y se mudaron. Agregaban que no disminuía el número de cabezas sino que estaban en otro lugar. Lo curioso fue, hasta hoy, ver desolados los campos tradicionales de cría de la Cuenca del Salado.Esos campos marginales, de montes y pajas, no le brindaron a los rodeos el hospedaje adecuado o acostumbrado, haciéndose la ganadería más ineficiente, medida en número de partos y duración de las madres (desgaste precoz de su dentadura).No es que no sirvan esas regiones, son útiles para crecer, pero nunca para reemplazar.Pero a su vez, cuando una vaca no merece atención veterinaria es que la cosa anda mal y si a ello le sumamos las miles de vacas lecheras que terminaron su vida productiva demasiado temprano en los mostradores de las carnicerías – madres de terneros y terneras que tenían como fin, producir carne o ser un nuevo vientre – ninguno de los dos tuvo futuro, ambos desaparecieron al terminar la lechera en el gancho. Podemos agregar como matiz, que éstas tiene comúnmente mayor duración en número de partos por lógicas razones: más y mejor cuidado.Entonces ¿hacia dónde debemos apuntar?Hay que invertir en importación de carne. Dicen 2 mil millones de dólares. Hay que mejorar la rentabilidad, al tiempo de financiar para retener y adquirir vientres. Y que las zonas tradicionales de ganadería de la Pampa Húmeda vuelvan a las explotaciones mixtas, tal vez con una menor participación ganadera. Los “pooles” de siembra desde ya pondrán el grito en el cielo, limitándoles el negocio. Porque a su vez, aquellas agriculturas que sedan por rotación hectáreas a la ganadería, deberían ser premiadas con disminución en las retenciones.Los feet lot existentes, solamente deberían recibir – y por un tiempo limitado – compensaciones para aumentar los kilos a la venta de sus novillos. Y en el caso de hembras, previa revisación, enviarlas con destino a la cría.Aquella hacienda criada y engordada a pasto, con no más de 60 días de encierre a grano, entraría en un mercado especial, de mayor valor.Si los novillos mestizos se faenaran de 380 – 400 Kg. y los restantes de 480 – 500 Kg. como peso mínimo, no solamente estaríamos frenando la liquidación del stock, sino que empezaríamos a recomponerlo. Mas incentivando a la retención de vientres y trabas para su matanza.Es así de necesario: importar carne, controlar que no se tire la merluza al mar (y su incorporación en el mercado haría bajar sustancialmente su precio), fomentar el consumo de ovinos, porcinos y aves – por necesidad y no por efecto colaterales fantásticos – si es necesario y por un tiempo, subvencionar el consumo de éstas alternativas, liberar la exportación de cortes Hilton, consumiendo el resto en el mercado interno.Promover la explotación ganadera como alternativa de una agricultura racional, fomentando las rotaciones de suelos, y beneficiando al que las pone en práctica con desgravaciones, inclusive de retenciones a las exportaciones. Por ejemplo: campos con 40% de ganadería, 5% de retenciones a la agricultura; con 30% -10% de retenciones; con 20%.15%; sin nada, 25%.Crear créditos a 10 años con dos de gracia, sujetas a condiciones de mercado, haciendo especial hincapié, en las posibles distorsiones de éste y las lógicas repercusiones en la rentabilidad de la actividad. Esta promoción debe contemplar: adquisición y retención de hacienda vacuna, vacuna, pasturas, suplementación, etc. Ingresando incluso en el mismo, los rodeos lecheros.Toda las política de organización y desarrollo de éste sistema: financiero – productivo, debe ser de ejecución y control provincial.Como conclusión y moraleja, para resolver el problema, antes que nada, tenemos que hablarle al pueblo sinceramente… ¿UD cree que esta gente que nos desgobierna hoy lo puede hacer?Aconsejo leer informe del Ing. Néstor Roulet para la Fundación Campo (info@fundacion-campo.org) y del de Sr. Arturo Navarro para Nueva Generación Moral (nuevageneracionmoral@gmail.com) sobre el futuro de nuestra

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *