China revolucionará el mercado avícola global al superar a Tailandia en exportaciones
Según el reciente informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), China se encamina a superar a Tailandia como exportador de carne de pollo en 2026. Este avance consolida una transformación de dos años en la que el país asiático ha pasado de ser un importador neto a un competidor global de primer orden, impulsado por una estrategia de expansión productiva sin precedentes que desafía los flujos comerciales tradicionales.
La producción china alcanzará un máximo histórico de 17,3 millones de toneladas en 2026. Este crecimiento se sustenta en pilares estratégicos: altos inventarios de estirpes abuelas, la agresiva expansión de los grandes grupos integradores y un sólido respaldo financiero mediante subsidios estatales. La modernización de las plantas de procesamiento y el aumento de la capacidad operativa han permitido que la oferta supere con creces la demanda interna, generando excedentes para el comercio exterior.
A pesar de contar con una población de 1.400 millones de personas, el consumo per cápita de pollo en China sigue siendo relativamente moderado, con apenas 11 kg anuales en comparación con los 55 kg de EE. UU. o los 42 kg de Taiwán. Con una demografía envejecida y un crecimiento del consumo doméstico que no sigue el ritmo de la producción, el gigante asiático se ve obligado a canalizar su producción hacia los mercados internacionales para mantener la estabilidad de su industria.
Las previsiones para 2.026 apuntan a que las exportaciones chinas crecerán un 29% hasta situarse en los 1,4 millones de toneladas. La diversificación geográfica es un factor clave en este éxito: tras depender históricamente de Japón y Hong Kong, China ha penetrado con fuerza en mercados sensibles al precio, incrementando sus envíos a Rusia (que ya supone el 11% de sus ventas), la Unión Europea (10%), Irak, Camboya y diversas naciones africanas.
El perfil de los productos exportados también ha experimentado una evolución significativa. En 2025, los cortes congelados representaron el 55% de las exportaciones, superando a los productos preparados o preservados, que pasaron a representar el 38% del volumen total. Esta especialización en productos de bajo coste y cortes específicos permite a los exportadores chinos competir de forma agresiva en economías emergentes de ingresos medios y bajos, donde la demanda de proteína asequible es prioritaria.
Este auge avícola coincide con una tendencia hacia la autosuficiencia en otros sectores cárnicos. Se estima que las importaciones chinas de carne de cerdo caerán un 16% en 2.026 debido a la recuperación de su cabaña tras los brotes de peste porcina africana. En el sector del vacuno, el descenso previsto en las compras externas es del 13%, motivado en parte por la implementación de nuevas cuotas arancelarias que limitarán la entrada de producto desde potencias como Brasil y Australia.
La hegemonía mundial sigue liderada por Brasil, que proyecta exportar 5,15 millones de toneladas en 2.026, mientras que EE. UU. mantendrá sus envíos estancados en 3.015 miles de toneladas debido a la baja competitividad de sus precios y restricciones sanitarias. La industria cárnica global debe adaptarse ahora a un escenario donde China no solo compra menos, sino que compite ferozmente por los mismos mercados secundarios en Asia, Medio Oriente y Centroamérica.



