Cayeron los valores de la hacienda en un momento inesperado: ¿qué pasara con los precios de la carne?
El precio de la carne vacuna atraviesa un momento de transición. Luego de la fuerte suba registrada a comienzos de año, el mercado ganadero empezó a mostrar señales de cautela, con una corrección en los valores de la hacienda que abre interrogantes sobre cuánto y cuándo podría trasladarse a los mostradores.
Según un informe del Rosgan, en las últimas semanas, tanto la hacienda gorda como la reposición evidenciaron una menor disposición a convalidar precios crecientes. El ajuste llega después de un período de subas muy marcadas: entre octubre de 2025 y febrero de este año, los valores en el Mercado Agroganadero (MAG) alcanzaron máximos históricos, con incrementos del 28% en novillos y superiores al 30% en novillitos y vaquillonas.
Sin embargo, desde esos picos, el mercado comenzó a corregir. En marzo y lo que va de abril, los novillos retrocedieron cerca de un 9%, mientras que novillitos y vaquillonas lo hicieron en torno al 6%. Este cambio de tendencia resulta atípico para la época: históricamente, marzo y abril suelen concentrar las mayores subas, impulsadas por una demanda más firme en el consumo interno.
El principal factor detrás de este freno es la menor demanda del consumo. A pesar de que el precio de la hacienda subió un 11% en el primer trimestre, la inflación mayorista fue del 6,2%, lo que deja un margen muy acotado para nuevas subas sin afectar aún más la demanda.
En el mostrador, la carne sigue mostró aumentos muy importantes para los consumidores. Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en marzo el precio promedio alcanzó los $18.514 por kilo, con una suba mensual del 10,6%. En los últimos 12 meses, el incremento acumulado fue del 68,6%, muy por encima de la inflación general del 33,1%.
Sin embargo, los datos más recientes empiezan a marcar un freno. “El precio de la carne vacuna dejará de ser noticia en mayo cuando ya no tenga impacto en la construcción del índice de precios al consumidor”, sostuvo Daniel Urcia, titular de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA). Según explicó, tras un “verano caliente” en materia de precios, los valores comenzaron a estabilizarse, con subas de apenas 1% en la primera quincena de abril.
Urcia remarcó además que el traslado de precios desde la hacienda al mostrador es inevitable, aunque puso el foco en la estructura de costos de la cadena. En ese sentido, citó estudios recientes que muestran que la incidencia de la industria frigorífica en el precio final es mínima —alrededor del 1%—, mientras que la carga impositiva alcanza cerca del 28%.
En la misma línea, Ariel Morales Anton advirtió que la reciente baja en la hacienda no se traducirá de manera automática en el mostrador. “Hay costos, como logística, energía y salarios, que no han disminuido”, explicó, al tiempo que subrayó que el consumo débil obliga a actuar con cautela en toda la cadena.

Exportaciones firmes, pero con menor capacidad de tracción
En otros momentos, la exportación funcionó como sostén cuando el consumo interno se debilitaba. Hoy, si bien el contexto internacional es favorable, su capacidad para empujar los precios locales es más limitada.
En este contexto, durante el primer trimestre las exportaciones totalizaron 164 mil toneladas por US$ 1.071 millones, con un crecimiento interanual del 14,3% en volumen y del 52,9% en valor, según datos del Consorcio ABC.
El precio promedio de exportación alcanzó los US$ 6.802 por tonelada, con un aumento del 42,9% respecto al año pasado. “El crecimiento del valor exportado refleja no sólo mayores cantidades, sino también una recuperación sostenida de los precios”, señaló Mario Ravettino.
China continúa como el principal destino, concentrando más del 60% de los envíos, mientras que mercados como Estados Unidos, Israel, Europa y Chile aportan diversificación y mejores valores en determinados cortes.
El segmento más dinámico es la carne congelada sin hueso, que en marzo generó US$ 230 millones con 34 mil toneladas exportadas, consolidándose como el principal motor del ingreso de divisas.
No obstante, el negocio exportador enfrenta un condicionante clave: el atraso cambiario. En el primer trimestre, mientras el precio del novillo pesado subió 9% y la inflación fue del 9,4%, el tipo de cambio oficial retrocedió más de 5%, deteriorando la rentabilidad del sector.



