20 de marzo de 2026 10:21 AM
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Hay esperanza en España para el sector cunícola !!!

Se vislumbra un futuro «muy complicado», pero con opciones si las granjas pequeñas exploran la venta directa y de proximidad para ser menos dependientes de la gran industria

España tiene el nombre que tiene por culpa de los conejos. Cuando los fenicios llegaron a las costas ibéricas se encontraron con una gran abundancia de unos animales (los conejos) que les recordaban mucho a los damanes, unos mamíferos originarios de África y la Península Arábiga que ellos conocían muy bien, y llamaron a este territorio I-Shphanim, «tierra de damanes» en su idioma. Así pues, España no significa tierra de conejos, pero fue este lagomorfo el responsable de que se acuñara ese nombre, al fin y al cabo. El término fenicio fue convertido en Hispania por los romanos y llegó más tarde a su forma actual.

Eso da un idea de la abundancia de este animal en su momento y no es difícil suponer que, durante siglos, su carne, accesible y nutritiva, fue importante en la dieta de los habitantes de la Península. Y eso fue así hasta hace no demasiado, pero en los últimos tiempos su consumo ha descendido de manera acusada y la cunicultura es hoy unos de los sectores ganaderos más amenazados.

Es por eso que los cunicultores contemplan un futuro «muy complicado», aparte de por las reducciones considerables en la demanda, por una rentabilidad extremadamente ajustada que difícilmente se verá beneficiada por la coyuntura internacional actual. En cualquier caso, se vislumbran opciones si las granjas pequeñas exploran la vía de la venta directa al consumidor de proximidad de manera que dependan menos de la gran industria. Es la radiografía que exponen fuentes del sector cunícola tras años de bajada de los censos y del consumo de una carne cuyos volúmenes siguen estando alejados de las principales especies ganaderas.

Desde la interprofesional cunícola (Intercun), su presidente, Iván Alcalá, reconoce que el sector afronta un futuro «muy complicado» debido especialmente al descenso del consumo interno, que cae en paralelo a la producción de conejo. Habla de reducciones anuales del 10%, tanto del consumo de esta carne como del volumen de producción en granja, mientras las estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura anotan una caída del 49% en el consumo en los hogares en la última década y del 57% en la producción.

Un panorama ante el que Alcalá admite que «no hay grandes perspectivas» a pesar de que ofrecen al consumidor una carne blanca «buenísima» a nivel nutricional y de salud, en línea con los «nuevos tiempos» y tendencias, pero con el problema de que «los jóvenes no la consumen».

Se encuentran con obstáculos que no ayudan a aumentar sus ventas, como el hecho de no ser prescrita normalmente por líderes en nutrición y salud o incluso porque se asocia a los conejos, de forma creciente, con mascotas. Para combatir todo eso, el sector ha lanzado nuevas presentaciones y formas de preparación, como hamburguesas, y está preparando lanzamientos de carne adobada para elaborar en freidoras de aire con el fin de remontar la demanda.

Poca exportación.

El problema es que el sector depende mucho de esa demanda interna porque las exportaciones, principalmente a países vecinos, solo representan el 10% del total de la producción. Por otro lado, la parte positiva es que, en ese sentido, no le afectan especialmente los vaivenes internacionales, protagonizados ahora por la guerra arancelaria estadounidense, por la amenaza de embargo o por el acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur.

Los precios medios al productor de conejo comenzaron 2025 con tendencia al alza y por encima de la media del período 2020-2024; y, en general, las cotizaciones van creciendo «año tras año», lo cual podría parecer un aliciente para mantener la actividad. Pero no obstante, Alcalá apunta que esa subida de precios en origen «no es suficiente para mantener» la actividad, más aún con el «problema del relevo generacional» que sufren.

Albert Puig, que gestiona una granja de conejos con 700 madres en la provincia de Barcelona, asegura que el precio en origen tendría que subir más porque la reducción de la oferta es superior a la de la demanda. Cree que los cierres se deben a la falta de rentabilidad por unos costes de producción elevados debido a motivos como las pérdidas por mortalidad que sufren en los censos de conejos debido a la reducción del uso de antibióticos. Para Puig, el futuro pasa por que las pequeñas granjas apuesten por la venta directa de sus productos y no depender de la industria, como hace él mismo desde hace cuatro años cuando comenzó a elaborar longanizas de conejo.

Un diagnóstico similar hace el cunicultor gallego José Luis Santaclara quien apuesta por un futuro de granjas pequeñas que impulsen la venta de proximidad. En su caso, lleva casi cuatro décadas con una granja que ahora tiene 400 madres y, según expone, los ingresos que obtiene de este negocio le dan «para vivir» pero no para pensarse siquiera hacer inversiones. Vaticina que el número de granjas se reducirá al ritmo del 5% anual en los próximos años debido a jubilaciones sin relevo y presión normativa.

Beneficios de la carne de conejo.

-Bajo contenido en sodio, grasas saturadas, calorías y ácido úrico

-Rica en proteínas de alto valor biológico

-Su aporte de zinc y hierro refuerza el sistema inmune

-Gran aporte de vitamina B12, B3 y B6

-Excelente fuente de selenio (propiedades antioxidantes)

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