3 de marzo de 2026 11:07 AM
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Mejorar el conejo gigante de España desde un convento de clausura de Toledo

Esta raza, reconocida internacionalmente hace más de cien años, está en peligro de extinción

El conejo gigante de España fue reconocido internacionalmente en 1921, durante el Concurso Internacional de París y la raza se desarrolló después como respuesta a la necesidad de mejorar su crecimiento para la cunicultura en corrales. Sin embargo, hoy esta raza autóctona está Incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado como amenazada y su cría en pureza se concentra en centros especializados que garantizan una producción cárnica de calidad.

Para asegurar su futuro, las monjas franciscanas de clausura del convento de San Antonio de Padua, en Toledo, están participando desde hace años en un proyecto de cría de esta especie de gran tamaño cuyo antepasado es el Conejo Gigante de Flandes. De hecho, la especie se creó a principios del siglo XX en Valencia mediante el cruce del Pardo Común Español y el Gigante de Flandes resultando un ejemplar con un alto índice de fertilidad, crecimiento rápido y buena adaptación al diverso clima español.

Pero en la década de los 70 del siglo pasado le surgieron varios competidores comerciales: el conejo sintético y el híbrido, razas medias más pequeñas y con carne de peor calidad. Según datos del Ministerio de Agricultura, su población se ha reducido significativamente desde entonces quedando apenas unos 1.500 ejemplares en manos de criadores especializados, entre ellos estas monjas de clausura.Convento que participa en el proyecto J.M.L.

Fue hace 30 años cuando llegaron los primeros ejemplares de Conejo Gigante Español a este convento. Fueron los padres de una de las monjas quienes les llevaron una pareja para criar. Más tarde se enteraron de que la raza estaba en peligro de extinción y se tomaron en serio su reproducción. Actualmente, las once monjas de clausura de este convento cuidan a 36 ejemplares adultos -20 hembras y 16 machos- y emplean cada año unos 6.000 euros en el proyecto. Además, envían ejemplares por toda España cuando se lo solicitan.

Este animal llega a medir unos 95 centímetros y alcanza un peso de nueve kilos, lo que le hace más carnoso e interesante para su utilización en la gastronomía

Para ayudar a estas monjas en su lucha por preservar el Conejo Gigante Español, la Diputación Provincial de Toledo acaba de concederles una subvención de casi 3.000 euros que permitirá al convento llevar a cabo actuaciones orientadas al incremento del censo de animales, la conservación del acervo genético de la raza y el desarrollo de programas de cría selectiva. La ayuda se destinará, en concreto, a la adquisición de 20 jaulas para conejos de engorde. «La protección del Conejo Gigante garantiza no solo la calidad genética y productiva sino también el relevo generacional y la continuidad de prácticas agro-ganaderas tradicionales en zonas rurales de la provincia», señala Marina García, diputada provincial de Agricultura y Ganadería.

Por su parte, el vicepresidente de la Diputación de Toledo, Joaquín Romera, considera fundamental «colaborar con entidades que trabajan por la preservación de las razas ganaderas autóctonas y por el mantenimiento de las tradiciones ligadas al medio rural pues esto es apostar por la biodiversidad, la sostenibilidad y el equilibrio territorial de la provincia».

El convento de San Antonio de Padua se ha tomado en serio la labor de conservar y aumentar la cría de esta especie y también participa en concursos , exposiciones y certámenes ganaderos que ayudan a dar visibilidad a esta raza y a fomentar su reconocimiento. Este animal llega a medir unos 95 centímetros y alcanza un peso de nueve kilos, lo que le hace más carnoso. De cabeza gruesa, tiene un amplio pecho y orejas grandes y su cuerpo es robusto y alargado, ideal para su empleo en la gastronomía.

Convento con historia y fantasma

Este convento, que también elabora dulces, ocupa el antiguo palacio del comunero Fernando de Ábalos, que fue obligado a exiliarse por el emperador Carlos V a cambio de salvar su vida. Beatas franciscanas compraron en 1525 este edificio de estilo gótico civil toledano, que había sido confiscado por el emperador. En su interior destaca el patio de Los Naranjos, que data de 1480. Cuenta la leyenda que Fernando de Ávalos burló la orden de expulsión del emperador años más tarde, regresó a Toledo y aún hoy su espíritu se deja ver por los alrededores de lo que fue su palacio en días de espesa niebla.

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