La información sobre bienestar animal puede ayudar en las ventas de carne aunque también puede ocasionar el efecto contrario
Un nuevo estudio publicado en Appetite analiza cómo reacciona el consumidor cuando se le ofrece información adicional sobre el bienestar animal en productos cárnicos, en este caso pollo ecológico, a través de tecnología blockchain y códigos QR. La investigación concluye que la forma de presentar los datos es decisiva: las formulaciones en términos relativos generan mejores valoraciones que las cifras absolutas.
Los autores parten de una idea muy actual en la distribución alimentaria: cada vez más consumidores piden más transparencia sobre cómo se crían los animales, pero esa transparencia no siempre produce el efecto esperado. En el caso estudiado, explicar que un pollo ecológico se cría “el doble de tiempo” funcionó mejor que decir que llega al sacrificio a los 81 días frente a 40 en producción convencional.
El trabajo, realizado con dos experimentos en contexto de producción avícola ecológica, mostró que la información en formato relativo elevó la calidad percibida del producto y también la intención de compra. En cambio, la información en formato absoluto provocó una especie de “efecto baño de realidad”, al hacer más visibles las diferencias entre las expectativas idealizadas del consumidor y las condiciones reales de crianza.
Para la industria cárnica, el hallazgo es especialmente relevante porque refuerza la importancia de cuidar no solo el contenido de los mensajes, sino también su encuadre. Un mismo dato sobre bienestar animal puede mejorar la percepción del producto o generar incomodidad psicológica, según cómo se exprese.
Esto abre una vía interesante para marcas, distribuidores y operadores del canal cárnico que trabajan con atributos diferenciales como bienestar animal, origen, trazabilidad o producción ecológica. La comunicación comparativa, más que la exposición de cifras crudas, podría ayudar a trasladar mejor las mejoras realizadas en la granja o en el cebadero.
El estudio también apunta al papel de tecnologías como blockchain y los códigos QR como herramientas para ampliar la información disponible en el punto de venta. Sin embargo, la investigación advierte de que ofrecer más datos no garantiza automáticamente una mejor respuesta del consumidor.
De hecho, los resultados sugieren que una estrategia de transparencia mal planteada puede terminar debilitando la percepción de calidad de un producto cárnico, incluso cuando la mejora objetiva existe. Por eso, los autores defienden que la comunicación sobre bienestar animal debe ser tan rigurosa como estratégica.
El estudio, disponible en el siguiente enlace, apunta a que en el mercado cárnico del futuro no bastará con mejorar la producción, también habrá que saber contarlo bien. La clave estará en traducir los avances en bienestar, sostenibilidad y trazabilidad a un lenguaje comprensible, creíble y comercialmente eficaz.



