La salud mental de los veterinarios preocupa a nivel mundial por el aumento del burnout y el estrés laboral
La salud mental de los veterinarios se ha convertido en una preocupación global ante el aumento del burnout y el estrés laboral en un contexto de profundos cambios en la profesión. Este análisis, escrito por Marlène Buchy, asesora estratégica de género de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), examina cómo los factores estructurales, sociales y laborales están afectando al bienestar del colectivo.
A partir de 2024 y 2025, en el marco de las conferencias regionales de la OMSA, se ha analizado el impacto de los cambios demográficos, como la creciente feminización de la fuerza laboral veterinaria, en las expectativas del sector. “Estos cambios están transformando no solo la composición de la profesión, sino también sus prioridades”, señala Buchy.
En África, Asia y Oriente Medio, jóvenes profesionales de ambos sexos han expresado su deseo de lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, así como un mayor reconocimiento de su bienestar. Estas nuevas demandas ya están influyendo en las infraestructuras de salud animal, con más profesionales orientándose hacia la práctica urbana de pequeños animales y menos hacia la medicina rural o de producción.
Salud mental veterinaria: angustia en todo el Norte Global
En las últimas dos décadas, relata Buchy, las investigaciones realizadas en el Norte Global han revelado sistemáticamente altas tasas de problemas de salud mental, incluido el suicidio, entre los profesionales veterinarios. En Estados Unidos, casi un tercio de los veterinarios ha experimentado episodios depresivos y el 17 % reporta ideación suicida. Una encuesta canadiense de 2017, realizada a 1272 participantes, reveló que el 89,2 % presentaba signos de agotamiento, despersonalización o baja eficacia profesional.
Patrones similares aparecen en España, donde un estudio encontró que el 19,8% de los profesionales veterinarios habían sido diagnosticados con ansiedad o depresión, y el 19,1% tomaban ansiolíticos para controlar su salud mental. Hallazgos comparables se han documentado en Austria, Noruega, Polonia, Finlandia y Eslovenia.
Estas preocupaciones comienzan a una edad temprana. En Francia, los incidentes de acoso escolar, acoso sexual y alta presión académica contribuyen a que el 42,8 % de los estudiantes de veterinaria presenten síntomas depresivos de moderados a graves, más del doble de la prevalencia nacional del 20 % observada entre los jóvenes de 18 a 24 años. Tres estudiantes de la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort se han suicidado desde el inicio del año académico 2025, lo que subraya aún más la gravedad de la situación.
Aumento de la angustia en el Sur Global
“El malestar psicológico también está aumentando en el Sur Global”, afirma la asesora estratégica de género de la OMSA. En Argentina, el burnout afecta al 31 % de los veterinarios, mientras que en Brasil un 33 % presenta estrés psicológico. En el sudeste asiático, el 74 % de los veterinarios y el 81 % del personal clínico reportan estrés laboral.
Los veterinarios que trabajaron durante el brote de peste porcina africana en Filipinas en 2019 describieron impactos emocionales significativos, como trastornos del sueño, pérdida de energía y sentimientos de desesperanza. “El estrés laboral en el sector veterinario es un fenómeno global que requiere respuestas adaptadas a cada contexto”, indica Buchy.
Las mujeres, los profesionales en etapas iniciales de su carrera y aquellos con menores ingresos son los más afectados, lo que refuerza la necesidad de enfoques diferenciados.
Comprender el burnout y sus causas
El síndrome de burnout, reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un fenómeno laboral, implica un agotamiento físico, mental y emocional que puede manifestarse en fatiga, ansiedad, irritabilidad o aislamiento.
En muchas regiones, la falta de reconocimiento social del trabajo veterinario agrava el problema. “Muchos profesionales se sienten infravalorados, lo que incrementa su nivel de estrés”, explica Buchy. Además, factores personales como la conciliación familiar o las deudas estudiantiles pueden intensificar el impacto de los riesgos psicosociales.
A pesar de la creciente concienciación, el burnout sigue estando estigmatizado en el sector. En algunos entornos, se percibe como un problema individual en lugar de organizacional, lo que dificulta su abordaje. Ejemplos como el de una estudiante cuya baja por agotamiento fue calificada como “vacaciones” reflejan esta falta de comprensión.
Mitigación de los riesgos psicosociales
La sensibilización, el diagnóstico temprano y el acceso a apoyo profesional son fundamentales para abordar el burnout. Sin embargo, las organizaciones aún enfrentan barreras como la falta de tiempo y recursos. “La carga de trabajo y las limitaciones financieras siguen siendo obstáculos clave para mejorar la salud mental”, apunta Buchy.
La OMSA destaca que el agotamiento puede afectar al juicio clínico, reducir la retención en puestos rurales y comprometer la calidad de los servicios. Por ello, propone medidas como la flexibilidad laboral, el acceso a asesoramiento psicológico, la creación de redes de apoyo entre pares y prácticas de gestión más inclusivas.
En su propia estructura, la OMSA ha implementado iniciativas como una línea de apoyo psicológico 24/7 y una red interna de apoyo psicosocial formada por personal capacitado. “Crear espacios seguros permite que las personas expresen sus preocupaciones antes de que se conviertan en crisis”, explica Buchy.
La importancia de crear un espacio seguro
El malestar emocional en el trabajo puede derivarse de múltiples factores, desde la sobrecarga laboral hasta problemas de comunicación. Contar con sistemas de apoyo confidenciales y accesibles resulta clave para fomentar el bienestar.
Testimonios internos muestran cómo estos mecanismos pueden marcar la diferencia, permitiendo a los profesionales expresar su malestar y recibir apoyo oportuno. “Sentirse escuchado y acompañado es fundamental para la recuperación”, destaca Buchy.
Hacia una plantilla veterinaria más resiliente
La estrategia de salud mental impulsada en el sistema de Naciones Unidas refuerza la importancia de integrar el bienestar en las políticas laborales y en el liderazgo organizacional. Tanto directivos como empleados tienen un papel en la prevención.
En este contexto, Buchy concluye que mejorar la salud mental del personal veterinario exige una acción coordinada y sostenida. “Invertir en prevención, fortalecer los sistemas de apoyo y promover entornos emocionalmente seguros es clave para construir una profesión más saludable y resiliente”, afirma.



