15 de abril de 2026 09:39 AM
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Los problemas de bienestar animal durante el transporte se identifican mejor observando la descarga

Los autores del estudio indican que se detectaron significativamente más problemas de bienestar animal en el transporte durante la descarga

El bienestar animal durante el transporte de ganado para el sacrificio es una preocupación ética y normativa acuciante. Aunque las cifras varían ligeramente de un año a otro, aproximadamente 2 millones de cabezas de ganado vacuno, 11 millones de cerdos y 12 millones de corderos se sacrifican anualmente en el Reino Unido. Esta magnitud subraya la importancia de garantizar el bienestar de estos animales a lo largo de toda la cadena de producción, especialmente durante el transporte. A pesar de los avances, persisten importantes desafíos para evaluar y mitigar los problemas de bienestar animal derivados del transporte. Por ejemplo, el cierre de mataderos, que ha dado lugar a plantas más grandes y en menor número, ha sido una tendencia constante en toda la UE durante las últimas cuatro décadas. El consiguiente aumento potencial del tiempo de transporte suscita preocupación por los posibles problemas de bienestar durante los viajes prolongados, agravados por una legislación que no exige descansos, acceso a agua ni alimento para viajes de menos de 8 horas. 

El transporte para el sacrificio es un proceso de varias etapas. Implica la recogida del ganado de las granjas, la carga en vehículos, el tránsito por carretera (con posibles paradas o venta en el mercado, ambas con descarga y recarga del ganado) y la descarga final en el matadero, seguida del traslado a los corrales de espera. La mayor parte del ganado en Europa destinado a la producción de carne roja (por ejemplo, vacas, ovejas y cerdos) se transporta en camiones. Durante el transporte, es probable que los animales se encuentren con entornos desconocidos, una mayor interacción humana y factores estresantes como el movimiento, la vibración o el ruido, todos los cuales pueden inducir ansiedad y angustia. 

La carga y descarga se reconocen como una de las etapas más estresantes del transporte, especialmente con un manejo inadecuado. Sin embargo, no existen regulaciones que definan los procedimientos apropiados. Cuando los animales se resisten a avanzar durante la descarga, los manipuladores pueden recurrir a métodos aversivos, y el manejo brusco sigue siendo común. El estrés del transporte puede comprometer sus mecanismos fisiológicos de adaptación, lo que podría provocar fatiga, un aumento de las necesidades de alimento y agua y una mayor susceptibilidad a las enfermedades, afectando en última instancia su bienestar. Económicamente, un bienestar inadecuado durante el transporte puede resultar en una menor calidad de la carne y pérdidas financieras para los productores.

Mejorar la identificación de los problemas de bienestar animal durante el transporte 

La normativa de la UE prohíbe las prácticas de transporte que causen lesiones o sufrimiento innecesario. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), como organismo evaluador independiente de la Comisión Europea, y otras organizaciones nacionales han publicado directrices para garantizar el bienestar animal, incluido el bienestar animal durante el transporte, con el fin de facilitar la aplicación práctica de esta normativa. En los mataderos de la UE, el cumplimiento se supervisa mediante inspecciones ante mortem (IAM) realizadas por veterinarios oficiales (VO) que trabajan para la Agencia de Normas Alimentarias (FSA). Estas inspecciones son cruciales para evaluar la salud, el bienestar y la aptitud para el consumo humano de los animales vivos. 

A pesar de las normativas y directrices existentes, alinear la experiencia real del transporte de animales con los objetivos legislativos y las recomendaciones científicas sigue siendo un reto. Algunas de las dificultades se derivan de evaluaciones insuficientes de la aptitud de los animales para el transporte y de las complejas necesidades de bienestar que surgen en las diferentes etapas del mismo. La evaluación continua de los resultados del bienestar animal en el punto de destino, es decir, el matadero, podría ayudar a disminuir los riesgos para el bienestar.

Los objetivos de un estudio realizado en Reino Unido fueron abordar la brecha en la evaluación del bienestar animal entre los objetivos regulatorios y las prácticas actuales, mediante el desarrollo de un conjunto práctico de modelos basados ​​en agentes (MBA) para un protocolo de inspección rutinario. Asimismo, se buscó evaluar la viabilidad del protocolo para detectar problemas de bienestar animal en condiciones reales y comparar su eficacia de detección durante la descarga y en los corrales de espera. En última instancia, este protocolo permitiría identificar problemas de bienestar relacionados con el transporte y proporcionar retroalimentación específica para mejorar el bienestar del ganado durante el transporte, de acuerdo con los objetivos legislativos y los estándares éticos, mejorando así el bienestar animal en general.

En este estudio, el transporte terrestre para el sacrificio comprendió la recogida en la explotación, la carga, el tránsito por carretera (incluidas las paradas) y la descarga en el matadero, y finaliza cuando el último animal del camión entra en el corral de espera. El Reglamento (CE) n.º 1/2005 del Consejo prohíbe el transporte de animales no aptos para viajar. Esto significa que la decisión sobre la aptitud de un animal para el transporte forma parte de los requisitos de bienestar animal. 

La detección de compromisos de bienestar fue mejor cuando se observó la descarga

Se observó un total de 91 bovinos, tres búfalos de agua, 2947 ovejas, 11 cabras y 781 cerdos. De estos, se realizaron observaciones de descarga y espera en el 22 % de los bovinos/búfalos de agua, el 39,8 % de las ovejas/cabras y el 93,3 % de los cerdos, mientras que el resto se observó únicamente en los corrales de espera.

Las pruebas matemáticas revelaron una asociación significativa entre la detección de compromisos de bienestar y las observaciones de descarga para todas las especies combinadas. Esto indica que “la detección de compromisos de bienestar fue mayor cuando se observó la descarga”. Este patrón se mantuvo para el ganado vacuno y las ovejas, pero no para los cerdos. No obstante, “aunque no fue estadísticamente significativo en los cerdos, la observación de la descarga casi duplicó la detección de compromisos de bienestar (16 % frente a 8,3 %)”.

Los autores indican que se detectaron significativamente más problemas de bienestar conductual durante la descarga. En particular, se observaron resbalones en el ganado vacuno y cojera de grado 2 en las ovejas exclusivamente durante la descarga. Por otro lado, la observación de la descarga no mejoró significativamente la detección de problemas de bienestar en los cerdos, pero varios de ellos se detectaron exclusivamente durante la descarga.

Mejorar el bienestar animal antes del sacrificio

Ante estos hallazgos, exponen que “este estudio contribuye a los esfuerzos continuos para mejorar el bienestar animal durante el transporte, haciendo hincapié en la necesidad urgente de perfeccionar y estandarizar los protocolos de monitorización del bienestar con indicadores relevantes para el transporte e incluir la observación rutinaria de la descarga”. Los mataderos son una de las pocas industrias con presencia permanente de agentes de control, lo que ofrece “una oportunidad importante para mejorar el bienestar animal antes del sacrificio”. Dado que en última instancia el transporte de ganado se realiza para el beneficio económico de los seres humanos, “se necesitan esfuerzos constantes para garantizar que la fase de tránsito no comprometa el bienestar animal”. Por lo tanto, proponen que un aumento en la vigilancia del monitoreo ambiental mejoraría la protección del bienestar de los animales a medida que avanzan en el proceso de transporte y en el matadero.

Este estudio, concluyen, demuestra que “un protocolo de evaluación de bienestar animal rutinario, centrado en la descarga y basado en indicadores animales, resultó práctico y eficazcon mayor sensibilidad para identificar problemas de bienestar”, ya que “se detectaron con mayor frecuencia problemas de comportamiento locomotor, como cojera, resbalones y caídas, cuando se observó la descarga”.

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